“LOS CIUDADANOS NO SON SOLO CONSUMIDORES”
Entrevista en La Nación Domingo
Manuel Antonio Garretón y sus antídotos para el malestar global
“LOS CIUDADANOS NO SON SOLO CONSUMIDORES”
“Un constructor de la sociología en Chile”, este Premio Nacional de Humanidades encabezó el comité local que organizó el Congreso Mundial de Ciencia Política en Santiago. Nos revela y filtra a través de su pensamiento lo que en ese evento se discutió durante cuatro días.
Por Hugo Mery
Estuvo al frente del comité local que organizó el Congreso Mundial de la Ciencia Política, el evento que entre el lunes y jueves último convirtió a Santiago en la capital planetaria de esa disciplina. Manuel Antonio Garretón (66 años) no ejerció lobby ante la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA, por su sigla en inglés) para que designara a la capital chilena como sede, después de realizar sus encuentros anteriores en Japón y Sudáfrica, por lo que su nominación fue por puros pergaminos, entre los cuales se cuenta el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007, que se le otorgó por ser uno de los “constructores de la sociología” en el país.
Académico inquieto, tenso como un nervio, unió el pensamiento a la acción para conseguir, junto a sus colegas politólogos, una amplia convocatoria: dos mil 470 inscritos de 80 nacionalidades con más de dos mil 400 ponencias, distribuidas en medio milllar de paneles y sesiones en las universidades de Chile y Católica. Otro logro fue la participación de autoridades y figuras del mundo político: desde la Presidenta de la República hasta ex gobernantes como Lionel Jospin, Vicente Fox y Ricardo Lagos, pasando por el Canciller y otros ministros y el titular de la Cámara de Diputados. No fue al de éstos una mera formalidad: según Garretón se dio con la clase política asistente un inédito intercambio de ideas, que –advirtieron algunos “veteranos”- no se suscitó en los encuentros precedentes.
-¿Cómo se llegó al tema que preside el Congreso, que es el malestar global y los dilemas de cambio que plantea la planetización?
-El tema central lo fijó IPSA, mientras nosotros quisimos dar un vuelco hacia lo latinoamericano, siempre bajo ese eje. El malestar global apareció hace tres o cuatro años. La situación del mundo era relativamente distinta en la medida que se pensaba que la globalización iba a dar sus frutos para todos. Que algunos estaban llegando tarde, pero iban a llegar. La idea era que la globalización iba a beneficiar a todos, empezando por China, India y Brasil. Lo que no se pensó fue el impacto que tuvo la entrada de China al mundo.
“El malestar en nuestros países existía hace décadas y no constituía novedad para los países del Norte, que lo vivían y lo investigaban. Pero vino la crisis mundial.
-Antes que llegara, socialistas como el francés Pascal Lamy, presidente de la Organización Mundial de Comercio decían que la solución era más gobierno.
-Sí, pero se pensaba todavía que el mercado resolvía los problemas fundamentales. El Estado podía ayudar, pero acomodándose a lo que dictaba el mercado como fuerza hegemónica y predominante. Cuando regulaba, el Estado lo hacía como una variable dependiente. En realidad, la crítica al modelo imperante empezó hace 20 ó 25 años …
-Como respuesta al Consenso de Washington …
-Justamente, y se basó en la necesidad de introducir cierta regulación, subsidariedad y “accountability”, pero se seguía pensando en un mismo modelo que debía ser corregido.
“Lo que hace la crisis mundial es darle la razón a los que sostenemos que no es un problema de defectos sino de objetivos. Pienso, por ejemplo, que la desigualdad no es un defecto del sistema educacional chileno si el objetivo fundamental es el mercado y la sociedad debe organizarse en torno al mercado. Este quiere una sociedad desigual en la medida que está hecho para la desigualdad, al revés de la democracia, que tiene objetivos igualitarios. La sociedad necesita un Estado no sólo subsidiario y controlador, sino uno que dirija y controle el mercado.
-El capitalismo, al estar globalizado, puede dificultar aún más eso.
-El problema es cómo diriges el Estado cuando una gran cantidad de problemas centrales para el país lo resuelven las fuerzas trasnacionales. El empleo en Aysén y Chiloé baja porque las salmoneras caen en la bolsa de Tokio. El crecimiento del país el próximo año tendrá una tasa independientemente de quien sea el Presidente de la República y eso hace que la democracia en ciertos temas no sea relevante, por el grado de autonomización de la economía respecto de la política. Hay que volver a hacer predominar la política, lo que no se refiere sólo el Estado, porque a éste lo controlan la ciudadanía, los partidos políticos, las organizaciones sociales.
Teoría democrática añosa
- ¿Y cómo se situó ese debate en el Congreso Mundial de Ciencia Política?
-Se discutió mucho la necesidad de organizar políticamente a la sociedad a nivel local, nacional, supranacional y mundial. La teoría democrática fue pensada para sociedades y mercados nacionales en que el Estado era soberano respecto de la economía. Se partía del supuesto de una población convertida en ciudadanía que tomaba decisiones a través de sus representantes. Ahora tenemos una cantidad enorme de decisiones, por el ejemplo en el ámbito del medio ambiente, que quedaron entregadas a los flujos y redes de las trasnacionales.
“Aunque todos sean ciudadanos con derechos iguales, en el momento de la toma de decisiones surgen nuevas formas de exclusión. A la clásica de la pobreza se suman ahora las de quienes no tienen acceso a internet, las de género, étnicas, regionales y de edades. Mientras más se cree que se tienen más derechos, más exclusiones hay. Todo el mundo de una cierta edad tiene educación media, pero no es la misma la de unos y la de otros. Esto no sólo afecta las posibilidades individuales, sino la calidad de la sociedad, porque los que tienen más van a a influir más con su mayor capital cultural y social, lo que –está comprobado- va a elitizar más la sociedad.
-Eso puede tener consecuencias en los objetivos que se fije la sociedad.
-La ciudadanía que actúa sólo sobre la base de derechos ha olvidado el bien común. El ciudadano –que es miembro de una polis- se ha adscrito mucho al concepto de los derechos individuales del consumo y la propiedad privada. Que haya deberes es clave en la constitución de la nueva clase media. Hay sectores medios que confunden derecho con consumo y lo que les importa estrictamente es la carrera individual. Esto produce el debilitamiento de la función pública y va a significar que a la larga la conciencia de pertenecer a una polis y un país también se debilite.
-¿Es lo que, a su juicio, sucede en Chile?
-En Chile no se ha atacado la estructura de la pobreza. Cuando el país quiera organizarse para el Bicentenario, junto con darse una nueva Constitución, debe hacer una gran reforma tributaria que signifique una redistribución de la riqueza, de modo que la diferencia de ingresos sea de uno y cuatro y no de uno y 30.
-Pero, ¿y la resistencia de los favorecidos? En Honduras se duplicó el salario mínimo y las 22 familias predominantes dieron un golpe de Estado.
-Las reformas tienen que hacerlas las grandes mayorías por las vías democráticas respetando a las minorías, no todo puede ser por consenso. Es el tema fundamental del dilema de cambio. El problema de la educación no es un problema de calidad. Algunos lo hacen muy bien, pero los mismos recursos no los tienen los otros: 38 mil pesos contra 300 mil pesos, Hay que multiplicar por el número de estudiantes, reorganizando la riqueza de manera distributiva. Es un aspecto descuidado por todos los ministros de Hacienda. Las empresas casi no pagan impuestos y las grandes muy poco. No se obtendrán los recursos por los precios del cobre, sino por la reforma impositiva.
Unión latinoamericana paralela a la OEA
-Y ya que mencionamos el caso hondureño, ¿qué lecciones
22-07-2009
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